Oriente Medio y la unidad de la triple familia de Abraham

Desde el punto de vista de La Pira en la construcción de la paz (que para los hombres de fe coincide con equiparar las murallas de la ciudad terrenal con las de la Jerusalén celeste) no puede haber otro punto más relevante que la paz en Tierra Santa.

Este concepto queda muy claro en los discursos y en los actos de La Pira, empezando por los primeros congresos que organiza o sus cartas a Pío XII.

Se puede hasta decir que es la base de la iniciativa de los Coloquios Mediterráneos y de las repetidas intervenciones que iría haciendo La Pira durante los siguientes años (ir a Desde Jerusalén la paz en el mundo) y hasta su muerte: uno de sus últimos textos es el mensaje para el encuentro euro-árabe de Florencia en 1977, que tan encarecidamente había sostenido.

Los pueblos de las tres grandes religiones monoteístas (la triple familia del patriarca Abraham) están destinados a encontrarse en este mar Mediterráneo que se ha convertido en el «nuevo lago de Tiberíades» de la edad moderna. Para La Pira, esto forma parte de un designio único al que cada uno está llamado a aportar su contribución (ir a Las nuevas generaciones y la navegación histórica del mundo).