Los tres pilares de la civilización cristiana

 

 

 

En 1955 Il Focolare, la revista de la Opera Madonnina del Grappa fundada por don Facibeni publicó la síntesis de una conferencia dada por La Pira sobre la majestad de Cristo. 

Esta descansa, según La Pira, sobre tres pilares:


El primero es el de la Encarnación. Con ella, Cristo se convierte en el centro del universo […] todos los problemas del mundo cósmico, y especialmente del mundo humano, tienen una referencia directa o indirecta a Cristo: los problemas de trabajo (empleo, subempleo, desempleo, áreas deprimidas, salarios, horas laborales, etc.), los problemas de la casa, de la técnica, de la cultura…

Segundo pilar: Cristo como autor y dispensador de la gracia. Por consiguiente, la persona humana se asimila a Él. […] Entonces toda la acción de la persona está orientada hacia Dios, en cada uno de sus problemas…

Tercer pilar: Cristo como cabeza del cuerpo místico. […] De Pentecostés a hoy, hasta el final del mundo…


Como consecuencia de ello, los cristianos tienen unos deberes sociales que, según La Pira, se sintetizan de la siguiente manera: 


[…] una estructuración de los Estados, diferente respecto a la actual, que ya no sea mecánica, según la praxis librecambista (todo va por sí mismo, es suficiente «dejarlo»), sino que esté encaminada, dirigida y orientada por el organismo político mediante una intervención racional.

El Estado y los Estados tienen que intervenir directamente a fin de que la sociedad se construya (en lo que a sus mecanismos económicos, financieros, sociales, culturales y religiosos se refiere) de forma que asegure a la persona humana (emparentada con Cristo, por la que fluye la vida trinitaria de Cristo) las condiciones para una expansión integral.

Este es, en sustancia, el reino social de Cristo, como se deriva de las tres premisas iniciales. 


Desafortunadamente, el texto completo está disponible sólo en italiano.