La poesia canto del alma a su Dios


La Pira, en sus cartas a Quasimodo, habla con frecuencia de la poesía y de su función; lleno de admiración por el extraordinario don de su amigo, lo anima a apuntar cada vez más alto. En una carta que le escribe desde Múnich en 1928 lo invita a disponer … de tu vida como una oferta que haces día tras día al Señor: piensa en ti como en un apóstol … cuando tu ser se haya vuelto así… ¿qué alturas conquistarás con tu canto?.

Quasimodo (que conservaba celosa y afectuosamente las cartas que recibía de su amigo) no era insensible, a su manera, a las llamadas de La Pira a la fe; como él mismo escribe, después de haber recibido una carta justo antes de la Pascua de 1930, compuso una poesía lírica que tituló «Confessione» (Confesión).