Intervención en el V Congreso Nacional de DC

 

Nápoles, junio de 1954

(intervención en el V Congreso Nacional de DC)

 

¿Cuál es, amigos, la tarea de un partido dirigente de inspiración democrática y cristiana? La respuesta concreta y decidida –en sus principios‒ la encontramos, además de en el Evangelio, en las encíclicas sociales de los Pontífices: desde León XIII hasta Pío XI o Pío XII.

Descubrir, ante todo, con espíritu atento, esta esperanza fermentadora de la historia presente. Intuir, amándola, su inmenso valor religioso, ético y político. Elegirla como meta orientadora de nuestra acción. Y, por último, orquestarla decididamente para que se traduzca en organismos económicos, técnicos, sociales, culturales y políticos que la hagan realidad. 

Orquestar con el atrevimiento y la decisión de Cristóbal Colón y de Américo Vespucio, y no con el infructuoso cansancio del náufrago que se deja ir a la deriva.

No es necesario entrar en detalles aquí. Ustedes saben, amigos, que la más actualizada técnica económica y política ha alcanzado, en este tema concreto, capacidades organizativas de incalculable valor. La técnica del pleno empleo –con todos los instrumentos económicos, financieros, políticos y sociales que implica‒ ya ha dado y sigue dando, en la mayor parte del mundo libre, resultados realmente milagrosos.