El encuentro con el embajador soviético (10/8/54)

 

 

Hoy es difícil darse cuenta, pero en plena época del «anticomunismo visceral», la noticia de que La Pira se había entrevistado en Palazzo Vecchio con el embajador soviético Bogomolov (el mismo que más tarde le haría conocer antes que nadie el «informe Kruschev») suscitó un gran revuelo; y los periódicos «de siempre» no perdieron la ocasión para atacar al «rojillo de sacristía».

En esta carta a Pío XII La Pira describe los temas tratados en la entrevista. Entre ellos, el alcalde de Florencia había introducido (con gran sencillez) el de la libertad religiosa y el del ateísmo de Estado. 


[…] Y dije: piense, Excelencia, qué alba de verdadera paz sería la que viera la liberación de los obispos, de los sacerdotes, de los fieles; la que oyera la proclamación de la efectiva y creadora libertad religiosa. Le expliqué que este era el problema político de fondo respecto a Occidente y al mundo entero.

[…] aquella «misteriosa» entrevista –que alarmó a tanta gente en Italia y en el extranjero‒ fue una entrevista centrada en el Evangelio: una entrevista que la gracia del Señor había tejido; ¡que la gracia del Señor había sellado con finalidades misteriosas! Y que esta entrevista –nacida, alimentada y sellada por la gracia‒ había dejado un eco de «simpatía» al menos humana en el corazón del embajador lo demuestra el hecho de que éste quiso volver a Florencia y expresarles a los periodistas sus impresiones sobre Florencia, «capital espiritual, en cierto sentido, de Occidente».

 

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