El caso Pignone




Como alcalde, Giorgio La Pira no desatendió el desarrollo industrial, comercial y financiero de Florencia. Entre las muchas cosas que se realizaron bajo su administración se encuentran la Central de la Leche, el mercado de frutas y verduras de Novoli, la red de farmacias municipales, la reconstrucción de los puentes destruidos por los nazis o el barrio del Isolotto.
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Pero la «pieza» de la economía florentina y nacional a la que ha quedado ligado para siempre el nombre de La Pira es sin duda la fábrica Pignone. La Pignone se había ampliado durante el periodo bélico con la producción de armas. Después de la guerra se había intentado reconvertirla pasando a fabricar telares para la industria textil, si bien con poco éxito. La sociedad propietaria, la SNIA Viscosa, por aquel entonces ya había procedido a reducir el personal y cuando en noviembre de 1953 anunció el cierre de sus locales, los operarios ocuparon la fábrica. La Pira se alinea públicamente con ellos, no sólo para defender el derecho al trabajo sino con una clara estrategia para la economía de la ciudad en mente.
De forma conjunta con los operarios, nace la idea de utilizar las turbinas producidas por la empresa en las instalaciones para la extracción de petróleo. Especializándose en este tipo de producción, la empresa podría volverse estratégica para el ENI de Mattei, que vivía un momento de gran expansión gracias a sus contactos (estimulados a su vez por la acción de La Pira) con los países árabes. Tras largas negociaciones, el 9 de enero de 1954 se firma el acuerdo y para la Pignone (convertida ahora en «Nuovo Pignone») empieza una época de gran crecimiento.