Asamblea de Alcaldes de Capitales


 

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Fragmentos del discurso inaugural de Giorgio La Pira:

 

[…] La amenaza de la guerra atómica produjo precisamente este efecto: hizo descubrir –a quienes tienen la responsabilidad y el amor para ello‒ el valor misterioso y en cierta manera infinito de la ciudad humana.

[…] La historia y la cultura se transcriben y se fijan, por así decir, casi como si se petrificaran, en las paredes, en los templos, en los palacios, en las casas, en los talleres, en las escuelas y en los hospitales de los que consta la ciudad.

Las ciudades siguen estando asentadas, en especial aquellas fundamentales, en los valores eternos, de modo que llevan consigo a lo largo de los siglos y de las generaciones los acontecimientos históricos de los que han sido protagonistas y testigo.

Permanecen como si fueran libros vivientes de historia y civilización humanas, destinados a formar espiritual y materialmente a las generaciones venideras. 

[…] La crisis de nuestro tiempo –que es una crisis de desproporción y desmedida respecto a lo que es verdaderamente humano‒ nos aporta la prueba del valor, digámoslo así, terapéutico y resolutivo que la ciudad posee en lo que a dicha crisis se refiere.

Como se ha dicho acertadamente, la crisis de nuestro tiempo puede definirse, en efecto, como desarraigo de la persona respecto al contexto orgánico de la ciudad.

Pues bien, esta crisis no podrá resolverse más que mediante un arraigamiento nuevo, más profundo y más orgánico, de la persona en la ciudad en la que ha nacido y en cuya historia y en cuya tradición se inserta orgánicamente. 

[…]

Daremos origen, por así decir, a un instrumento diplomático nuevo: un instrumento que expresa la voluntad de paz de las ciudades del mundo entero y que teje un pacto de fraternidad que supone la misma base de la vida de las naciones.


Desafortunadamente, el texto completo está disponible sólo en italiano.