Amarlo y hacer que lo amen sin limites


 

Ya en una carta a su tía La Pira había escrito que su propia elección vocacional se inscribía dentro del compromiso laico:

No cabe duda de que el Señor ha puesto en mi alma el deseo de la gracia sacerdotal; mas es Su voluntad que siga llevando mi hábito laico para trabajar con mayor fecundidad en el mundo laico lejos de Él. Con todo, la finalidad de mi vida está claramente marcada: ser en el mundo el misionario del Señor; y esta labor de apostolado he de llevarla a cabo en las condiciones y en el ambiente en que el Señor me ha situado.

En esta carta a sor Teresina escribe con simplicidad esta frase que, con toda razón, ha sido considerada una síntesis de su vida:

[…] yo no soy sacerdote, como usted ha supuesto: ¡Jesús no ha querido eso de mí! Soy sólo un joven al que Jesús ha concedido una gran gracia: el deseo de amarlo y hacer que lo amen sin límites […]


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